Así vivimos la Vigilia de la Inmaculada

El pasado viernes, 7 de diciembre de 2018, celebramos la Vigilia Interparroquial de la Inmaculada en la Iglesia de San Bartolomé. Un bonito tiempo de oración que unió a la Iglesia Local entorno a María, para prepararnos para la Navidad.

Que importante es vivir momentos de unión como Iglesia Local y que mejor manera que hacerlo viviendo un tiempo de oración entorno a María. Es Adviento, es tiempo de preparar el corazón para que Jesús pueda nacer en el pesebre de nuestro corazón. En esta Vigilia nos dejamos acompañar y llevar de su mano.

Una hora antes de la Vigilia, algunos jóvenes de Confirmación de la Parroquia San Bartolomé y de New Generation de la Parroquia Ntra. Sra. de Loreto, se reunieron para ultimar los detalles de este encuentro entorno a María. Para ello, en la sacristía, cogidos de las manos, empezaron con una pequeña oración, pidiendo la acción del Espíritu Santo y rezando por las personas que iban a participar en este encuentro. Todos tenían tareas que hacer a lo largo de la noche, unos acogían a los participantes y repartían cancioneros, otros llevaban las velas, otros leían el Evangelio, otros las peticiones… fue un tiempo no sólo para recibir, sobre todo para darse a los demás y ayudar a que otros pudieran encontrar con Jesús por medio de María.

Para los cantos y la música, contamos con  el ministerio de música de la Parroquia Ntra. Sra. de Loreto, que cantaron hermosas canciones como las del Diario de María de Martín Valverde o la Fe de María de Ítala Rodríguez, entre otras, y nos ayudaron a entrar en oración. Ya lo decía san Agustín quien canta ora dos veces.

El Evangelio que meditamos fue el de la Anunciación. D. Carlos, vicario de la Parroquia San Bartolomé, nos ayudó con sus reflexiones a meditar con María sobre nuestra vida.

Tras las peticiones, en la que pedimos por la Iglesia, por nuestras parroquias, por la evangelización de Jávea, por los jóvenes, por los enfermos y necesitados, por todos los ahí presentes, por nuestros familiares y amigos. Llegó el momento de acercarnos a María, y coger un “Pan de la Palabra” que contenía una Palabra de Dios para cada uno de nosotros.

La Vigilia finalizó con un canto de alabanza al Señor, la canción elegida fue de todo es de mi Cristo, con Él y para Él. Como María en el Magnificat también nosotros alabamos al Señor.

Al terminar la Vigilia, algunos jóvenes de ambas parroquias, se reunieron en Casa Primicias para cenar y compartir juntos. Gracias Madre por todo lo que nos regalaste en esta noche. ¡Gloria a Dios!

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